La economía de Estados Unidos se enfrenta a uno de sus periodos más difíciles de los últimos años. A principios de 2026, varios indicadores clave muestran presiones simultáneas. El dólar estadounidense ha alcanzado su nivel más bajo en cuatro años. La confianza del consumidor ha caído drásticamente. Grandes empresas como Amazon están recortando puestos de trabajo. Además, los efectos de un año de aranceles impuestos por la administración de Donald Trump se están haciendo cada vez más evidentes.
Ningún factor por sí solo explica la situación actual. Sin embargo, en conjunto, estas tendencias describen una economía que todavía está creciendo, pero con claros signos de debilidad para los hogares, las empresas y los mercados financieros.
Amazon y los despidos: la eficiencia por encima de los puestos de trabajo
Amazon confirmó el despido de otros 16.000 trabajadores. Esta decisión acentúa una tendencia observada en los últimos años. A diferencia de una crisis económica clásica, estos recortes no se deben a una caída repentina de las ventas.
En cambio, Amazon se está centrando en la reducción de costes, la automatización acelerada y la reestructuración interna. La empresa busca aumentar la eficiencia, incluso si eso conlleva una reducción del empleo.
Para la economía estadounidense, estos despidos envían una señal clara. Incluso las empresas más sólidas ahora priorizan la eficiencia sobre la expansión. Para millones de trabajadores, especialmente en la comunidad latina, que está muy representada en los sectores de logística, almacenes y servicios, el impacto es inmediato. La estabilidad laboral disminuye y la competencia por cada puesto de trabajo aumenta.
La confianza del consumidor se encuentra en su nivel más bajo desde 2014
La confianza del consumidor ha caído a su nivel más bajo en más de diez años. Este indicador refleja la percepción de los hogares sobre su situación financiera actual y sus perspectivas de futuro. A menudo, anticipa cambios en el gasto y el empleo.
Varios factores explican esta desaceleración. Los precios siguen altos. Las tasas de interés se mantienen elevadas. El endeudamiento de los hogares continúa aumentando. Muchos trabajadores también temen perder sus empleos. Cuando la confianza disminuye, las familias gastan menos. Posponen las compras importantes y utilizan menos crédito. Como consecuencia, la actividad económica se ralentiza en todos los sectores.
Un dólar más débil altera el equilibrio global
El dólar estadounidense ha caído a su nivel más bajo en cuatro años frente a una cesta de divisas. Las pérdidas han sido especialmente notables frente al euro y la libra esterlina. Los analistas coinciden en que esta tendencia no es pasajera.
Las preocupaciones sobre la política económica y comercial de Estados Unidos desempeñan un papel fundamental. Un dólar más débil reduce el poder adquisitivo de los consumidores y eleva los costos de las importaciones. También puede impulsar la inflación. Al mismo tiempo, hace que las exportaciones estadounidenses sean más competitivas. La Casa Blanca considera este efecto como un resultado positivo.
Para América Latina, el impacto es desigual. Un dólar más débil puede reducir el costo de algunas importaciones. Sin embargo, podría perjudicar las remesas y los flujos comerciales si la economía estadounidense se desacelera.
Aranceles: resultados tras un año de política comercial agresiva
Hace un año, la administración Trump elevó los aranceles a niveles no vistos desde la década de 1930. La tasa promedio alcanzó casi el 17 por ciento. Los objetivos declarados eran claros: reactivar la industria, reducir el déficit comercial y recuperar los empleos manufactureros para Estados Unidos.
Los resultados siguen siendo dispares. El gobierno recaudó casi 287 mil millones de dólares en ingresos aduaneros, casi el triple que en 2024. Al mismo tiempo, las empresas estadounidenses absorbieron gran parte de ese costo. Muchas de ellas trasladaron parte de esa carga a los consumidores a través de precios más altos.
Los resultados siguen siendo dispares. El gobierno recaudó casi 287 mil millones de dólares en ingresos aduaneros, casi el triple que en 2024. Al mismo tiempo, las empresas estadounidenses absorbieron gran parte de ese costo. Muchas de ellas trasladan parte de esa carga a los consumidores a través de precios más altos.
Precios elevados e inflación controlada, pero creciente vulnerabilidad
Los aranceles provocaron un aumento en los precios de los productos importados. El impacto general fue menor de lo esperado inicialmente, ya que muchas empresas evitaron subidas de precios drásticas. Aun así, los economistas coinciden en que la inflación habría sido menor sin estas medidas.
Para los hogares, el problema va más allá de la inflación general. Los precios elevados de los bienes esenciales persisten. Esto mantiene el ánimo público negativo y explica por qué la frustración sigue siendo intensa, incluso cuando la inflación muestra signos de desaceleración.
El comercio mundial en transición
Al mismo tiempo, Estados Unidos finalizó un acuerdo comercial con India tras meses de negociaciones. El acuerdo tiene como objetivo reducir los aranceles, impulsar las exportaciones estadounidenses y fortalecer la posición de Washington frente a otros bloques comerciales.
Sin embargo, el acuerdo se produce en un período de fragmentación del comercio mundial. Europa, Asia y los mercados emergentes están diversificando sus socios comerciales. También están reduciendo su dependencia de Estados Unidos y adaptándose a una mayor incertidumbre.
¿Qué significa esto para 2026?
La economía estadounidense no está en recesión. Sin embargo, tampoco muestra un fuerte dinamismo. El crecimiento continúa, pero sobre bases más débiles. El gasto de los consumidores sigue siendo prudente. Las empresas actúan con cautela. Los mercados financieros reaccionan rápidamente ante las malas noticias. Los hogares tienen menos margen de maniobra financiera.
Para los trabajadores y los consumidores, el mensaje es sencillo. Los efectos de las políticas actuales no se reflejan en un solo indicador. Se manifiestan en los precios, el empleo, el crédito y las expectativas. Para América Latina, las tendencias económicas de Estados Unidos seguirán siendo cruciales para el comercio, las remesas y la estabilidad financiera.
Conclusión
Los últimos años nos dejan una lección clara: las decisiones comerciales, monetarias y regulatorias no funcionan de forma aislada. Trasladan costos y beneficios, crean ganadores y perdedores, y además, moldean la economía real mucho más allá de lo que reflejan los titulares.
Comprender este panorama general es fundamental para identificar los riesgos y las oportunidades en 2026. El año que se avecina parece ser un año de transición, ajuste y redefinición económica.